V.M. SAN GERMAN
Tenemos nosotros a el CONDE SAN GERMÁN, se le menciona en la Historia. Y aunque ustedes no lo crean (porque yo sé que no lo van a creer, por anticipado lo sé), existió durante los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en Europa. Se mueve en las cortes de todos los Reyes, es amigo de María Antonieta, es amigo de Luis XV, y figura en todas las cortes de esos tiempos. En Austria se le conoce como el “PRÍNCIPE RACOKZY”, etc. (Se trata de un Mutante)...
Si yo les dijera a ustedes que el Conde San Germán está vivo, estoy seguro que lo único que podría aguardar sería, pues, una sonrisa escéptica y con razón, ¿y qué más? Porque ustedes, naturalmente, no han estudiado jamás la CIENCIA DE LOS MUTANTES; eso es obvio. Pero, para quienes hemos hecho algún tipo de investigación en ese sentido, sabemos que es posible esto.
Testimonio hay uno, y muy serio. Se trata de GIOVANNI PAPINI, el “niño consentido del Vaticano” (que, entre paréntesis, fuera excomulgado por haber escrito su libro “El Diablo”). El da testimonio en... ...sobre el CONDE SAN GERMÁN, y Giovanni Papini es un escritor muy serio, tiene una pluma de oro...
Viajaba él por el océano Índico, en el año 1939 (recién había empezado la Segunda Guerra Mundial), y sobre la cubierta vio a un personaje verdaderamente enigmático. Resolvió abordarlo. El hombre se manifestó asequible, logró su amistad; no tuvo inconveniente alguno en mostrarle sus papeles de identificación: Se trataba del Conde San Germán.
Regresaba de Europa; se había entrevistado con los hombres de Estado; había tratado de aconsejarles para que no cometieran el error de lanzarse a la guerra, pero como quiera que los encontró tan empeñados en la dura batalla, no le quedó más remedio que regresarse al Asia.
En Calcuta, donde se detuvo el barco, el Conde San Germán saltó a tierra. Allí le recibieron un grupo de Venerables Ancianos (Lamas Tibetanos que habían venido por él). Con ellos se fue. Manifestó, el Conde San Germán a Giovanni Papini, que “él regresaría nuevamente (al mundo occidental) en el año de 1999”, que “ahora marcharía hacia su Santuario del Tíbet”
(he ahí el caso de un Mutante)...
Los Mutantes existen, aunque la gente no lo crea. Así que les diría a ustedes como Galileo: “Eppur si muove, si muove”...