TEMPLO DE DELFOS
Te advierto, quien quiera que fueres, Oh! Tu que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza,
que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera.
Si tu ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias?.
En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros.
Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses.”

Frase inscrita en el antiguo Templo de Delfos.
Las pitonisas de Delfos recibían ayuda del Dios APOLO, y nuestros discípulos pueden invocar a APOLO durante sus prácticas  para que él despierte la Clarividencia.
Las pitonisas de Delfos despertaban la Clarividencia mirando el agua fijamente durante horas enteras,  y nuestros discípulos pueden hacer lo mismo.
En los átomos de la infancia tenemos el poder de la Clarividencia.
Estos átomos están en nuestro universo interior y podemos ponerlos a flote mediante las sílabas MA MA, PA PA.
El chakra Frontal tiene noventa y seis radiaciones y resplandece en el entrecejo, como una flor de loto.
Esta flor de loto tiene su base sobre la glándula Pituitaria.
El templo de Delfos fue el lugar donde se llevó a cabo el culto más significativo e importante al dios Apolo. Este templo fue muy famoso por su oráculo, y era su emplazamiento considerado el centro del mundo.
Estaba situado en Grecia, en el emplazamiento de una antigua ciudad llamada Delfos, al pie del monte Parnaso, en medio de las montañas de la Fócida.
Debido a la increíble certeza en las predicciones del oráculo, se llevaron a cabo distintos estudios para determinar la causa por la que el oráculo era tan certero.
Los consultantes eran atendidos por orden de llegada.
Antes de entrar al templo, el consultante debía purificarse con un lavado ritual, entregar una cantidad de dinero y sacrificar ovejas o cabras a modo de pago en especie. Luego, el consultante era guiado hasta la parte más profunda de la sala donde ya se hallaba la gran sacerdotisa del oráculo, llamada Pitonisa o Pitia.
El nombre de Pito fue tomado de la serpiente Pitón que vivía en una cueva del lugar y a la que el dios Apolo dio muerte para apoderarse de su sabiduría. Según la mitología, luego de matar a la serpiente, Apolo guardó sus cenizas en un sarcófago y fundó en su honor los Juegos Píticos. Una leyenda posterior sugiere que el sarcófago esataba enterrado debajo del ónfalos, en el templo de Apolo, en Delfos.
De este nombre derivó el de Pitia o Pitonisa, nombre que se le dio luego a las mujeres que interpretaban el oráculo. Al templo de Apolo se lo llamó también Pition, y al mismo Apolo en Delfos se lo denominó Apolo Pitio.
Según algunas tradiciones, la primera Pitia o Pitonisa que actuó en el oráculo de Delfos se llamaba Sibila, y su nombre se generalizó y se siguió utilizando como nominativo de esta profesión.
A lo largo del día había dos pitonisas que se turnaban en el evento de modo que pudiesen descansar, y había una tercera preparada por si era necesario sustituir a alguna de las dos principales.
Una vez que el consultante y la pitonisa se encontraban en la misma sala separados por una cortina, el consultante realizaba la pregunta a un sacerdote, que a su vez se la transmitía a la Pitonisa.
La Pitia intensificaba su estado de trance y contestaba con gritos y palabras incomprencibles que provenían del mismísimo Apolo.
Luego el sacerdote traducía para el consultante lo dicho por la Pitonisa a modo de verso de tipo enigmático, que el consultante debía descifrar e interpretar para sí mismo y su situación.
Este templo también servía de inicio de multitud de procesiones y cultos y en su entorno se celebraban los juegos píticos con pruebas de poesía o canto.